miércoles, 24 de septiembre de 2008

Vive ya...


¡A comer chamakos!...

Estas fueron las primeras palabras que captaron mi atención en una persona que hoy recuerdo,
desgraciadamente fue muy rapído el conocerlo, que ni siquiera supe su nombre, hablo de el único joven que he conocido en mis 20 años de vida, el cual trabajaba siempre teniendo una gran sonrisa en su rostro y lleno de alegría al momento de dar sus servicios.

Hoy por la tarde, 24 de Sep del 2008, fui a comer a la facultad de Ciencias, es tan grato para mí, ir a ese lugar, no solo la comida es deliciosa sino el ambiente es muy agradable (es mi ambiente) y el que conoce este lugar sabe de lo que hablo, cuando llegue me percate de que no había música, y no estaba él, finalmente seguí con mi platica, de pronto una chica se paro arriba de una mesa y nos hablo de él, dijo que había sido lo más grato haberlo conocido, y saber que amo la vida hasta el último día de su existencia, se aferraba a ser feliz, a pesar de ese terrible cáncer, él quería seguir perteneciendo a la vida, a conocer, (supe que estudiaba letras hispánicas), a una comunidad estudiantil, a crear, a soñar, simplemente a ser...

En ese momento me di cuenta que él vivió a fondo, que se atrevió a ser feliz...

Ahora que se fue, no sé que haya pasado, no sé donde este, no sé nada de él.

Pero me doy cuenta que dejó huella en aquel lugar, en la vida de sus amigos y a hasta en mi vida.

Veo que una enfermedad mata, pero el no saber vivir es aun peor.

Vivió solo 24 años, pero estoy segura que vivió solo su presente, disfrutando su vida.

Intentó dar a los demás de él, hasta que ya no tuvo nada más, escucho al mundo.